Un fósil de siete millones de años reescribe el origen del bipedalismo humano
La historia de nuestros orígenes acaba de dar un paso (literalmente) hacia atrás en el tiempo. Un equipo internacional de antropólogos ha confirmado con pruebas sólidas que Sahelanthropus tchadensis, un fósil de siete millones de años, era bípedo, lo que lo convierte en el ancestro humano más antiguo conocido que caminaba sobre dos piernas.
La investigación, publicada en la revista Scientific Advances, ha sido liderada por científicos de las universidades de Nueva York, Washington y Chicago, junto al Chaffey College, y pone fin a décadas de debate científico sobre si esta especie podía considerarse realmente un homínido.
Gracias al uso de tecnología 3D y análisis morfológicos avanzados, los investigadores han identificado en el fémur de Sahelanthropus el tubérculo femoral, una estructura clave donde se inserta el ligamento iliofemoral, esencial para mantener la postura erguida y caminar. Hasta ahora, este rasgo solo se había encontrado en homínidos bípedos.
Pero no es la única pista. El estudio también confirma otras dos características fundamentales del bipedalismo:
- Una torsión natural del fémur, típica de los homínidos, que permite que las piernas apunten hacia delante.
- Un complejo muscular en los glúteos, muy similar al de los primeros ancestros humanos, imprescindible para estabilizar la cadera al caminar.
Además, los científicos han descubierto que el fémur de Sahelanthropus era relativamente largo en comparación con sus brazos, algo más propio de los homínidos que de los simios actuales, que suelen tener extremidades superiores más largas.
Eso sí, no era humano tal y como lo entendemos hoy. Tenía un cerebro del tamaño del de un chimpancé y probablemente pasaba mucho tiempo en los árboles, aunque ya estaba adaptado a caminar erguido por el suelo. “A pesar de su apariencia, estaba preparado para la postura y el movimiento bípedo”, explica Scott Williams, profesor de Antropología en la Universidad de Nueva York.
El fósil fue descubierto a principios de los años 2000 en el desierto de Djurab, en Chad, y durante años su estatus fue una incógnita. Ahora, con este nuevo análisis comparativo —que incluye referencias a especies como el Australopithecus de Lucy—, la conclusión es clara: el bipedalismo apareció mucho antes de lo que pensábamos.
Un hallazgo que no solo cambia los libros de texto, sino que nos recuerda algo fascinante: empezamos a caminar sobre dos piernas cuando aún nos parecíamos mucho a los simios actuales.
Redacción (Agencias).




