Con una avalancha de estrenos en cine y televisión, 2025 ha sido un año especialmente fértil para el audiovisual. Entre grandes taquillazos, apuestas de autor y series que han generado debate social, hay dos títulos que sobresalen por encima del resto: Una batalla tras otra en cine y Adolescencia en televisión.
Aunque la taquilla global ha estado liderada por la animación —con la china Ne Zha 2 dominando el mercado—, la conversación cultural ha girado en torno a películas arriesgadas, políticas y profundamente autorales.
Paul Thomas Anderson firmó una de las películas más comentadas del año: una obra desbordante, con ecos de Tarantino y una mirada crítica a la política migratoria estadounidense, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Benicio del Toro, que se ha convertido en la gran favorita de la temporada de premios.
Un filme devastador construido a partir de grabaciones reales, convertido en símbolo antibelicista. Ganador del Gran Premio del Jurado en Cannes y presente en la carrera al Óscar, es una de las experiencias más duras y necesarias del año.
Oliver Laxe volvió a sacudir Cannes con una reflexión sobre la muerte y la pérdida, rodada en el desierto marroquí. Premio del Jurado y presencia histórica del cine español en la temporada internacional.
El sueño largamente esperado de Guillermo del Toro se materializó en una adaptación barroca y oscura del clásico de Mary Shelley, con Oscar Isaac y Jacob Elordi.
Una sorpresa absoluta: llegó sin ruido a Netflix y acabó convirtiéndose en la película más vista de su historia, con una banda sonora omnipresente y múltiples nominaciones a premios.
Las series que definieron el año
En televisión, 2025 combinó finales esperados, adaptaciones ambiciosas y nuevas ficciones incómodas, pero pocas provocaron tanto impacto como estas.
Adolescencia, la gran serie del año. Un retrato brutal y preciso sobre violencia juvenil, contado desde múltiples puntos de vista y sostenido por una interpretación sobrecogedora de Owen Cooper. Desde su estreno en marzo, no dejó de generar conversación.
El juego del calamar cerró su historia manteniendo el interés del público y consolidando su lugar como uno de los grandes fenómenos televisivos de la década.
Dept. Q, una serie de prestigio que creció de boca en boca, con Matthew Goode al frente y una mirada sombría, pero humana.
The Pitt, El drama médico que sorprendió por su ritmo en tiempo real y el regreso de Noah Wyle al género.
Andor, La segunda temporada profundizó en el lado más oscuro del universo Star Wars, con Diego Luna consolidando una de las ficciones más adultas de la saga.
2025 ha confirmado que el público sigue buscando historias que incomodan, emocionan y hacen pensar, tanto en la gran pantalla como en casa. Un año en el que el audiovisual volvió a ser reflejo del mundo… y también del miedo a mirarlo de frente.




