El actor Héctor Alterio ha fallecido este sábado en Madrid a los 96 años, según ha confirmado su familia en un comunicado difundido por Pentación Espectáculos. El intérprete, nacido en Buenos Aires en 1929, se despide tras una vida larga y plena dedicada al teatro, el cine y la televisión, y manteniéndose activo sobre los escenarios hasta el final.
Alterio fue uno de los grandes nombres de su generación a ambos lados del Atlántico. Llegó a España en 1975, obligado a exiliarse de Argentina tras recibir amenazas de muerte del grupo ultraderechista Triple A, en los meses previos a la dictadura militar. Aquí reconstruyó su carrera y conquistó al público con una trayectoria marcada por la intensidad interpretativa, el compromiso y una voz inconfundible.
A lo largo de décadas firmó trabajos esenciales del cine en español, con títulos como ‘Cría cuervos’, ‘El crimen de Cuenca’, ‘La historia oficial’ o ‘El hijo de la novia’, además de una sólida carrera teatral que mantuvo hasta sus últimos años con el espectáculo autobiográfico ‘Una pequeña historia’.
Su fallecimiento ha provocado una oleada de mensajes de despedida desde el mundo de la cultura y la política. Actores como Luis Brandoni, Gastón Pauls, Luis Merlo o Fiorella Faltoyano han destacado su grandeza artística y humana, mientras que instituciones como la Asociación Argentina de Actores lo han definido como un referente y orgullo generacional. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo ha recordado como un actor “inmenso y querido”, con una huella imborrable en la cultura.
Alterio recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, entre ellos el Goya de Honor en 2004, entregado por sus hijos Malena y Ernesto Alterio, también actores; el Cóndor de Plata por su trayectoria cinematográfica y diversos homenajes tanto en España como en Argentina.
Con su muerte desaparece una de las figuras más sólidas y respetadas de la interpretación en español, pero su legado —hecho de memoria, exilio, dignidad y excelencia artística— permanecerá vivo en cada uno de sus trabajos.




