Nuestro cocinero particular nos nos perdona una. Hasta el mismísmo Teatro Calderón de Valladolid ha venido a sacar nuestros «fallitos» delante de todos los asistentes.


Nuestro cocinero particular nos nos perdona una. Hasta el mismísmo Teatro Calderón de Valladolid ha venido a sacar nuestros «fallitos» delante de todos los asistentes.