Las hormigas adaptan sus nidos para prevenir epidemias

Un equipo de científicos de la Universidad de Bristol ha descubierto que las hormigas adaptan de forma inteligente la arquitectura de sus nidos para reducir la propagación de enfermedades. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Science, revela que estas modificaciones no solo son efectivas, sino que suponen la primera evidencia documentada de un animal no humano que cambia la estructura de su entorno con fines sanitarios.

El estudio mostró que las colonias expuestas a patógenos construyen nidos con entradas más dispersas y menos conexiones directas entre cámaras, lo que dificulta el movimiento de posibles agentes infecciosos. Estos cambios fueron observados utilizando técnicas avanzadas de escaneo 3D, como la microtomografía computarizada, que permitieron analizar con precisión cómo variaba la excavación entre colonias sanas y colonias expuestas a esporas de hongos.

Además de estas modificaciones arquitectónicas, las hormigas también cuentan con estrategias conductuales que refuerzan su “inmunidad social”. Entre ellas, destacan la limpieza mutua con sustancias desinfectantes y el autoaislamiento de las hormigas enfermas para proteger al resto de la colonia. Estas medidas combinadas permiten mantener a salvo las áreas más sensibles del nido, como las que almacenan alimentos o crías.

Para realizar el experimento, los investigadores trabajaron con dos grupos de 180 hormigas, añadiendo posteriormente otras 20 a cada grupo, y exponiendo uno de ellos a esporas de hongos. Luego de seis días de excavación, se generaron modelos 3D de los nidos y se simularon escenarios de propagación de enfermedades. Los resultados mostraron que los nidos modificados reducían significativamente la exposición a dosis peligrosas de patógenos, especialmente cuando se incluía el comportamiento de autoaislamiento en el análisis.

Este hallazgo no solo ofrece una nueva perspectiva sobre el comportamiento animal, sino que también podría inspirar estrategias humanas para el diseño de espacios que limiten la transmisión de enfermedades. Según los autores, al igual que los hormigueros, las ciudades humanas son redes complejas que deben equilibrar movilidad y seguridad sanitaria. Este enfoque cobra aún más relevancia en un contexto global donde las epidemias representan una amenaza creciente.

Redacción (Agencias).