El comercio electrónico sigue creciendo en España, pero también lo hacen sus devoluciones. Más del 25 % de las compras en línea acaban regresando al vendedor, una cifra que se dispara en campañas como el Black Friday. Aunque el porcentaje es inferior al de otros países europeos, el fenómeno va en aumento y está impulsando un mercado paralelo: el de las devoluciones.
Cada vez son más los compradores que acuden a webs especializadas o tiendas físicas para adquirir estos productos devueltos. Lo peculiar es que, en la mayoría de los casos, el cliente no sabe exactamente qué encontrará en el paquete: puede recibir ropa, calzado, juguetes, libros o incluso electrodomésticos. Existen desde lotes por pocos euros hasta camiones completos que superan los 6.000.
Las razones de tantas devoluciones son diversas: artículos dañados, tallas incorrectas, diferencias entre el producto real y las fotos, o simplemente regalos que no gustan. Por ello, algunos artículos pueden llegar incompletos o con signos de uso, aunque otros están en perfecto estado.
El sector textil es el más afectado: la ropa concentra un 24 % de devoluciones, seguida por calzado y accesorios. Para reducir este problema, algunas firmas han empezado a cobrar por las devoluciones a domicilio o limitarlas, como hace Zara en varios países europeos.
Amazon y Shein aseguran que gran parte de lo que reciben vuelve a ponerse a la venta. Amazon incluso incorpora funciones de realidad aumentada para evitar errores y destaca que, en 2024, sus clientes españoles ahorraron más de 20 millones de euros en productos reacondicionados.
A nivel global, las devoluciones suponen ya un negocio de 860.000 millones de euros, según datos de Savills. Y aunque representan un reto logístico y medioambiental para las empresas, también se han convertido en una oportunidad para consumidores dispuestos a probar suerte con los llamados “paquetes sorpresa”.
Redacción (Agencias)




