Crato, la encantadora villa del distrito de Portalegre, en el Alentejo portugués, se prepara para dar la bienvenida a miles de personas en su cita anual: el Festival do Crato y la Feria de Artesanía y Gastronomía. Del 27 al 30 de agosto, este evento, uno de los más queridos y consolidados de Portugal, ofrecerá espectáculos musicales al tiempo que regalará a los asistentes una oportunidad única para conocer la tradición y cultura local a través de la gastronomía y artesanía. Se trata de una oportunidad para experimentar un verano auténticamente alentejano.
Una variedad de artistas portugueses y brasileños de todos los géneros, así como DJs, animarán las noches: hip-hop, rap, rock, pop, funk e incluso cante alentejano se dan cita.

Las corrientes urbanas estarán representadas por artistas como los raperos Plutonio y Matuê o el grupo Wet Bed Gang, uno de los principales exponentes del hip-hop portugués. Los asistentes también podrán disfrutar de las actuaciones de la banda de rock/metal alternativo inglesa Skunk Anansie, los ritmos brasileños de Daniela Mercury o el cantante Luís Trigacheiro, acompañado de los invitados especiales Diogo Piçarra, de emotivos ritmos pop, y Buba Espinho, conocido por mantener viva la tradición musical alentejana.
Las entradas ya pueden comprarse online, con opción de adquirir también el acceso al camping del recinto. Los niños de hasta 11 años inclusive pueden acceder gratuitamente siempre y cuando estén acompañados de un adulto, por lo que es un plan idóneo para toda la familia.
Feria de Artesanía y Gastronomía
En paralelo se celebrará en Crato la Feria de Artesanía y Gastronomía, de entrada libre. Esta muestra de las artes y de los sabores del Alentejo se organiza desde 1984, acercando la tradición de la región portuguesa a los visitantes. Además de degustar algunos de los platos alentejanos más emblemáticos, podrán adquirirse artículos elaborados artesanalmente con corcho, cerámica, mármol o madera y productos con denominación de origen.
Crato y sus alrededores
Una vez se ha disfrutado de las jornadas de música y cultura, aún queda mucho por descubrir en el pintoresco pueblo de Crato, donde merece la pena pasear para conocer sus callejuelas de típicas casitas blancas y amarillas, y los vestigios de un castillo medieval, ahora convertido en mirador que ofrece vistas panorámicas del paisaje alentejano, caracterizado por colinas suaves y extensivos olivares. En el corazón de la localidad se sitúa la Praça do Municipio, donde admirar su ayuntamiento del siglo XVIII o el Palacio Sá Nogueira.También destacan sus iglesias y un palacio de estilos manuelino y barroco.

A apenas un kilómetro al norte de Crato merece la pena visitar el Monasterio de Flor da Rosa, que cuentacon una iglesia almenada del siglo XIV y desde 1995 funciona como Pousada.
Además, Crato es cercano al pueblo de Portalegre, afamado por sus tapices, y parajes naturales tan bellos como el del Parque Natural de la Sierra de São Mamede, idóneo para descubrir la fauna y flora alentejanas en alguna de sus múltiples rutas senderistas.
Una escapada llena de sabor
La gastronomía alentejana sigue la misma filosofía slow que tanto caracteriza a la región, basando cualquiera de sus platos en materias primas de la mejor calidad y kilómetro cero que van directamente de la tierra (o el campo, o el mar) a la mesa, elaborándose sin prisas.
Cuando el hambre llame, el viajero puede hacer una visita a alguna de las tabernas de la región, dejándose recomendar por los locales y degustando una cocina caracterizada por las mezclas de mar y montaña, o dejarse sorprender por las premiadas creaciones de jóvenes chefs en elegantes restaurantes rodeados de los bellos paisajes de la zona.

Las carnes (especialmente, la de cerdo) y los productos del mar, el aceite de oliva, las hierbas aromáticas y el pan funcionan como base de recetas de temporada tan sencillas como sabrosas: la açorda à alentejana, una sopa especiada a base de pan; el porco à alentejana, un icónico guiso que combina el cerdo alentejano marinado en vino con berberechos o almejas; el ensopado de borrego,un estofado de cordero cocido a fuego lento hasta obtener una carne fundente y una espesa salsa; o la sopa de cação, con el cazón por ingrediente estrella. En función de la temporada, los establecimientos alentejanos también ofrecen legumbres y platos de caza, como el conejo al vino, las empanadas de perdiz o el jabalí. En las mesas tampoco faltan los embutidos y quesos D.O.P, mientras que los dulces conventuales, mieles y mermeladas artesanales hacen las delicias de los más golosos.
Los vinos del Alentejo
El vino es uno de los productos más distintivos del Alentejo, que cuenta con ocho subregiones vinícolas con Denominación de Origen. Muchas de las pequeñas y medianas bodegas alentejanas (la mayoría, de corte familiar) ofrecen una experiencia completa de la elaboración del vino. El visitante puede seguir el recorrido de la uva desde la vendimia; pasear entre los viñedos; visitar las instalaciones y disfrutar de catas guiadas. Para una inmersión completa, también es posible participar de procesos como la pisada de la uva al hospedarse en hoteles que se dedican a la vinicultura.
Además de premiados vinos blancos, tintos y rosados, en la región también se produce el singular Vino de Talla, elaborado en ánforas de arcilla según técnicas inventadas por los romanos hace más de dos mil años.
Artesanía y tradición

El Alentejo conserva toda la autenticidad de tiempos pasados gracias a sus tradiciones, que se mantienen intactas gracias a las nuevas generaciones que toman el relevo de sus legados centenarios. De padres a hijos y de abuelos a nietos, los alentejanos han sabido transmitir su maestría en oficios como la alfarería, adaptando sus técnicas al presente sin perder su esencia:
Las telas de la región: Los tapices de Portalegre, las alfombras de Arraiolos, las mantas de Mértola o los capotes de Évora son algunas de las piezas más tradicionales de la manufactura textil de la región, que mantienen viva la historia del Alentejo.
Arte hecho de corcho: El Alentejo es la principal región productora de Europa, por lo que no es de extrañar que se encuentren llamativos y divertidos usos, como libretas, zapatos, bolsos, cinturones y hasta corbatas. Estas piezas se elaboran de manera completamente artesanal en diversos pueblos del interior.
Alfarería tradicional: También hay pequeños talleres de alfarería, como los de Nisa, São Pedro do Corval y Redondo, en los que se crean productos de cerámica -platos, vasijas, jarrones, etc.- y donde se puede ver a los artesanos trabajando el barro con minuciosas técnicas.




