Alguien voló sobre el nido del cuco vuelve a Madrid en septiembre. Más concretamente, la institución mental creada por Ken Kesey (1962) y llevada al cine por Milos Forman en una inolvidable película, abrirá sus puertas el 5 de septiembre en el Teatro Calderón. Solo cuatro semanas en cartelera para volver a disfrutar de esta gran producción de La Dalia Films con un elenco de quince actores y actrices que trasladarán al público la angustia, la impotencia, el miedo a la libertad y la ausencia de control del ser humano frente al orden establecido.

Alguien voló sobre el nido del cuco es un ejemplo de la apuesta decidida de la producción privada materializada en un montaje de calidad del cual el público no saldrá indiferente. La Dalia Films ofrece lo que ya fue calificado como un sorprendente montaje sin descuidar el mínimo detalle desde la escenografía hasta el diseño de luces y vestuario y el espacio sonoro con banda sonora original de Luis Prado. La producción lleva a las tablas elementos artísticos, escénicos y visuales que configuran un concepto de teatro impregnado de la estética cinematográfica como sello de identidad.

En esta ocasión, Alejandro Tous se pone al frente del elenco en el papel protagonista, un McMurphy el suyo que representa el inconformismo y la rebelión ante el status quo, ante la norma que ha llevado a los internos del psiquiátrico a la sumisión. Un McMurphy que abre los ojos de sus compañeros a la posibilidad de mejorar su realidad, que les lleva a cuestionarse la versión de los hechos que les han contado los que manejan los hilos de su existencia. Como dijo la crítica en la anterior temporada en Madrid, “¿McMurphy es un monstruo, un títere o un héroe?”.

Sin duda, entre las grandes novedades que harán de este montaje una versión auténtica y nunca vista, están las incorporaciones de Jesús Vidal en la piel de Scanlon (ganador del Premio Goya a Mejor Actor Revelación por ‘Campeones’), Sonia Castelo y Quim Ramos, enfermera Ratched y el jefe Bromden respectivamente. La idea es modernizar el concepto estético de la obra, aportando una visión más próxima a la sociedad actual, huyendo de las referencias de los años 70. Esta nueva visión refuerza la sensación de vigilancia y orden obsesivo, rozando la paranoia, otorgando más fuerza a los actores. El montaje recrea la versión teatral de Dale Wasserman basado en la novela de Ken Kesey, con la traducción de Jaroslaw Bielski.

(Redacción)