Entrevista kiss
Isabel Gemio "Ser sincera me ha traído muchos problemas"
Isabel, tres décadas ya dedicada al periodismo. ¡Cómo pasa el tiempo!
¡Tres décadas ya! ¡Por Dios! ¡Qué barbaridad! Es increíble...
Comenzaste en esta profesión a finales de los ’70.
Claro… Es que comencé muy jovencita. Empecé en la radio con tan sólo dieciséis años, en Radio Extremadura.
Y ahora, casi treinta años después, ¿qué sensaciones te sigue produciendo el ponerte delante de un micrófono?
Yo disfruto muchísimo haciendo radio, de hecho creo que es mi medio natural. La televisión también, pero la radio quizá porque no tiene máscara, porque no tiene rimel ni maquillaje, porque en ella la palabra tiene toda la fuerza… Quizá por eso es especial. Si te soy sincera cuando volví al micrófono sentí los mismos nervios, la misma emoción del primer día. Te aseguro que estoy muy feliz haciendo radio y creo que eso se nota.
La chica de la radio, Cita a las 5… Fueron algunos de los primeros programas que presentaste bajo el nombre de Isabel Garbí. ¿Qué queda de aquella “chica de la radio”?
Los principios elementales, esos que me inculcó mi familia. Sobre todo el sentido de la honestidad que tanto mi padre como mi madre supieron transmitirme.
Un valor importante…
Yendo con honestidad por la vida ya tienes mucho camino recorrido. También te diría que conservo las ganas por aprender, la curiosidad. Sigo yendo a trabajar tan feliz y tan contenta como esa “chica de la radio” de veintiún años.
La vida te ha brindado la oportunidad de presentar programas tan míticos de la televisión como 3x4, Lo que necesitas es amor o Sorpresa, sorpresa. ¡Vaya orgullo!
¡Imagínate! Son programas a los que no les puedo estar más que agradecida, me han enseñado mucho y me han dado reconocimiento, éxito y sobre todo mucho cariño de la gente. Con ellos he llegado a "lo más" que se puede llegar en mi profesión.
De todos esos programas que has presentado a lo largo de toda tu trayectoria, ¿existe alguno que te marcara especialmente a todos lo niveles?
En lo que se refiere a la radio, recuerdo con especial cariño Noches de amor, en el año 92. Con esa etapa en RNE quedé especialmente satisfecha.
¿Y en televisión?
En televisión destacaría dos: Esta noche, sexo y Sorpresa, sorpresa.
¿Qué te aportaron cada uno de ellos?
A mí me gusta “romper” y arriesgar y creo que con Esta noche, sexo rompimos muchos moldes, quizá por ello provocó tanta polémica y me criticaron tanto. De hecho alguna que otra organización “pro-vida” quería “crucificarme”.
Conseguiste dar un paso más a la hora de tratar la sexualidad en televisión.
Creo que conseguí quitarle liturgia y seriedad al tema, tratando siempre de hablar con naturalidad de ella. Ten en cuenta que en aquellos momentos todavía eran “tabú” muchos aspectos de la misma. ¡Todavía muchos de ellos los son hoy día…! ¡Imagínate!
¿Y Sorpresa, sorpresa?
Sorpresa, sorpresa ha sido, sin lugar a dudas, lo máximo que he hecho en televisión. No sólo por los espectaculares datos de audiencia que tuvo (¡qué también!) sino por lo difícil que era el proyecto en sí. Era un programa muy complejo: un gran escenario, tanto público en directo, tantas historias, tantas horas en directo… Era mucho riesgo, demasiadas “teclas” las que tenías que controlar al mismo tiempo. Afortunadamente salió todo muy bien pero si no hubiera sido así, se hubiera convertido en un momento duro en mi carrera. Aprendí muchísimo de él.
Me decías que en muchas ocasiones se te ha criticado y mucho. Hoy por hoy ¿cómo asimila Isabel Gemio una crítica negativa?
Depende de quién venga. En esta profesión los peores críticos los tienes en tu propio medio. Los populares debemos de saber que eso va implícito en nuestro trabajo y que hay que aceptarlo con la mayor humildad posible, otra cosa es cuando esas críticas llegan a ser ofensivas…
De las críticas constructivas siempre se aprende algo…
Sí, esas siempre son positivas, entre otras cosas porque pueden ayudarte a ver cosas que tú no ves. No obstante hay que aceptar que a todo el mundo no le puedes gustar.
Isabel, tu última aventura profesional ha sido Te doy mi palabra en Onda Cero, espacio con el que continuarás después del verano. ¿Te consideras una mujer de palabra?
Yo te aseguro que trato de serlo. Me parece elemental ir por la vida con respeto hacia tu propia palabra, no puedes decir hoy una cosa y mañana hacer otra. De hecho si yo te doy mi palabra de algo, trataré de cumplirla por todos los medios… Si no la cumplo, será porque algo muy gordo ha pasado.
¿Palabra es sinónimo de sinceridad?
Yo soy una persona sincera. De hecho ser sincera me ha traído muchos problemas. Fíjate… Sí algo he aprendido con el tiempo es que, a veces, es mejor callar (que no quiere decir mentir)… antes que ofender. Eso lo da la madurez.
¿Es una de las lecciones que te ha enseñado el paso del tiempo?
La juventud te hace impulsiva y te crees con derecho a todo, ahora soy más reflexiva. Por eso, si con lo que vaya a decir voy a ofender a alguien, prefiero no hacerlo. A estas alturas de mi vida prefiero aplicar la máxima de “nunca hagas lo que no quieres que te hagan”, es algo que me funciona muy bien.
Mujer sincera a la que siempre le ha gustado “mojarse”… Hace unos días lo confesabas en tu programa de radio.
Siempre. Es que considero que hay algunos asuntos en los que uno no pueda ser neutral. Uno no se puede callar contra las injusticias, contra la discriminación. Uno tiene que “gritar” a favor de la igualdad, de la mujer, del derecho a la privacidad, de los derechos de ciertos colectivos ignorados por el sistema… ¡Yo ahí no me callo y me revelo! Siempre lo he hecho.
Hablando del derecho a la intimidad… Te convertiste en un personaje tan sumamente conocido en los años ’90 que terminaste convirtiéndote en “carne de cañón” para la prensa del corazón.
Afortunadamente... ¡es ya un recuerdo! (Bromea)
¿Te llegó a desbordar el exceso de fama y popularidad?
Yo he llegado a una conclusión: Eso, si no se vive, no se sabe lo que es…Y aquellos que no lo han vivido y que hablan con tanta frivolidad y con tanta superficialidad del tema, son muy dueños de su opinión y de su argumento, pero yo es algo que no se lo deseo a nadie.
Isabel, ¿la “sorpresa, sorpresa” más agradable que te ha dado la vida?
¡Mis hijos!
Y si un día llegara el cartero y te dijera: “Isabel, tengo una carta para tí”. ¿Quién te gustaría que fuera el remitente y qué mensaje te gustaría que incluyera en su interior?
Me encantaría recibir un mensaje de los médicos con los que colaboro en el que me dijeran que se ha encontrado algo muy importante para la cura de enfermedades neuromusculares.
Con todo el respeto Isabel, ¿cómo va esa lucha que emprendiste para conseguir ayuda y continuar con la investigación de dichas enfermedades (a raíz de que a uno de tus hijos le diagnosticaron la Distrofía Muscular de Duchenne)?
En ella seguimos. Llevo más de dos años colaborando con la Asociación de Enfermedades Neuromusculares, lo que quiero es visibilizar a todos estos enfermos y dar a conocer la problemática de ellos y de sus familias.
Ha sido uno de los beneficios que te ha brindado la popularidad.
Sí, por primera vez en la vida he querido utilizar la fama para algo: para llamar a muchas puertas, para pedir, para explicar, para que se conozcan mejor todas las necesidades de este colectivo… Hay muchas, hay más de cincuenta distrofias musculares y afectan a más gente de la que pensamos. Personas que necesitan muchísimas cosas, que han estado ignoradas hasta ahora por el sistema, por la sanidad, por la sociedad, por el mundo laboral… Los laboratorios no se interesan por ellos porque no son rentables, porque no hay medicación para ellos.
Una difícil realidad…
Estas enfermedades son tan duras y tan invalidantes que terminan afectando a todos los miembros de la familia, incluso… a los amigos, a toda la gente del entorno. Por eso hay tanto por hacer. Por ello quiero seguir dedicando parte de mi energía.
Una lucha que supongo formará parte de tus planes de futuro.
Quiero crear una fundación para la investigación, a ello voy a dedicar todos mis recursos, toda mi energía y mucho de mi tiempo… Porque también tengo que trabajar y darle de comer a mis hijos… Pero mi futuro sé que está destinado a esa labor.
Dos adjetivos que te definan.
Tozuda, positiva.
Un defecto.
Ansiosa, impaciente…
Un libro imprescindible en tu biblioteca.
Hay unos cuantos, pero todos los del filósofo José Antonio Marina están en mi mesilla de noche. De vez en cuando recurro a ellos porque hablan de las cuestiones de la vida.
Una canción.
Pues por ejemplo Cuando un hombre ama a una mujer. Era un tema que sonaba continuamente en unos momentos en los que yo tenía una historia de amor maravillosa, un romance que duró nueve años con el que creí que era el hombre de mi vida… Luego resultó no serlo, pero aún así es una canción que me sigue emocionando enormemente.
Pues con ese recuerdo musical ponemos punto y final a esta entrevista. Isabel, gracias. Ha sido todo un placer.
Muchísimas gracias a vosotros por dedicarme parte de vuestro tiempo… Y ¡Suerte! ¡Mucha suerte! De corazón.
Pedro Ángel Sánchez
Lunes, 14 de Julio de 2008

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