La ciudad italiana de Cinque Terre tiene la intención de multar con hasta 2.500 euros a los turistas que visiten su parque con sandalias, chanclas o zapatos de tacón. Esto se debe al alto número de visitantes que han tenido que ser rescatados en los últimos años por no ir debidamente equipados para recorrer la rocosa región.


Pero no es el único ejemplo: en Italia hay todo tipo de normas. Bañarse en una fuente romana supone una multa de hasta 240 euros, ya sea la Fontana di Trevi como Anita Ekberg en ‘La Dolce Vita’ o cualquier otra de las ‘fontanas’ de la ciudad. En Venecia está prohibido sentarse en las cercanías de monumentos bajo pena de una multa.

El objetivo de muchas de estas ciudades turísticas es acoger al mayor número de visitantes sin que esto repercuta en la convivencia con los residentes.

Redacción (Agencias)