Un robot inspirado en las hormigas ha logrado ser el primero en manejarse por su entorno de forma aleatoria, al azar y volver a casa automáticamente, sin necesidad de mapas ni GPS, equipado con una brújula celeste.

Los ojos humanos son insensibles a la luz polarizada y la radiación ultravioleta mientras que las hormigas lo utilizan para ubicarse en el espacio. Su extraordinario talento para la navegación se basa en dos piezas de información: el rumbo medido con una especie de “brújula celeste” para orientarse utilizando la luz polarizada del cielo y la distancia recorrida, medida simplemente contando pasos. Distancia y rumbo son las dos piezas fundamentales de información que, una vez combinadas, les permiten regresar sin problemas al nido.

AntBot, el nuevo robot diseñado por los investigadores del CNRS y la Universidad de Aix-Marsella copia las excepcionales capacidades de navegación de las hormigas del desierto. Equipado con una brújula óptica utilizada para determinar su rumbo por medio de luz polarizada, y por un sensor de movimiento óptico dirigido al sol para medir la distancia recorrida.

Redacción (Agencias)