Una de las impulsoras de esta iniciativa es Maïté Mercier, creadora de “Little Food”, la primera granja urbana en Bruselas de cría y producción de grillos, que se encarga también de su transformación para convertirlos en aperitivos, galletas saladas o salsas para untar.

En el futuro, afirma, espera lanzar una hamburguesa de grillos, que ya ha producido a pequeña escala aunque admite que es “demasiado pronto”, porque hace falta una mayor sensibilización que amplíe el nicho de mercado y el potencial de esta pequeña empresa, aún financiada con fondos propios y con una facturación aproximada de 200.000 euros anuales.

Consciente de que en Europa muchos consumidores no están dispuestos a comer el insecto entero -se comercializa tostado o aderezado con especias- esta fábrica se ha lanzado ahora a producir una harina que puede servir de ingrediente para pan, galletas, pasteles, o como condimento para ensaladas y batidos.

Redacción (Agencias)