En función del tipo de filtro empleado en la red social Instagram se puede saber el estado anímico del usuario. Desde los colores, los brillos o las caras que aparecen en las fotos, pasando por los filtros o el grado de saturación que se le da a la imagen antes de publicarla, los usuarios de esta red social que padecen una depresión parecen presentar el mundo de una manera distinta al resto.

Aquellos que usan imágenes con tonos fríos, oscuros o con tendencia al gris demuestran síntomas de depresión. Las personas que están deprimidas usan menos filtros y, cuando incluyen alguno, es el ‘Inkwell’ (en blanco y negro), mientras que las personas alegres suelen elegir ‘Valencia’, que aclara el tono de una foto.

Un estudio de la revista EPJ Data Science revela esta tendencia tras analizar más de 43.000 fotografías de Instagram y detectar a personas con depresión en el 70% de los casos.

Redacción (Agencias)