Caminar regularmente con un perro ayuda a incrementar la actividad física en las personas mayores, especialmente en invierno, según ha demostrado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia (UEA) y el Centro de Investigación de la Dieta y la Actividad (CEDAR) de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Publicado en el ‘Journal of Epidemiology and Community Health’, los investigadores analizaron a más de 3.000 personas mayores. Se les facilitó un acelerómetro para medir su actividad física durante siete días, si bien los resultados fueron analizados teniendo en cuenta las condiciones climatológicas y la hora de la salida y puesta del sol.

De esta forma, los científicos comprobaron que aquellos que tenían perro eran más activos físicamente y pasaban menos tiempo sentados. Además, estas personas se movían más durante los días fríos y lluviosos que los que no tenían un perro.

Redacción (Agencias)