El 20 de febrero de 1967 la localidad estadounidense de Aberdeen (Washington) celebraba la llegada al mundo de Kurt Donald Cobain, un bebé singular destinado a marcar una frondosa y refulgente línea roja en la música popular de nuestro tiempo.

Porque nada fue igual tras la publicación de ‘Nevermind el 24 de septiembre de 1991. Ese fue el disco con el que Nirvana cambió las reglas de la industria musical, marcando un antes y un después, colocando al grunge como el género de toda una generación desencantada, angustiada y rabiosa a partes iguales.

Una generación que vio en Cobain a su líder espiritual y que le encumbró de manera fulgurante (muy a su pesar) a la categoría de icono, sin duda una responsabilidad demasiado pesada para sus hombros. Pero era su destino convertirse en leyenda con una prematura muerte y ante eso nadie puede luchar.

Fue el 5 de abril de 1994 cuando el mundo de la música en particular y el planeta en general quedó conmocionado por el suicidio del líder de Nirvana a los 27 años (otro más para ese maldito club).

Redacción (Agencias)
Imagen: Facebook Oficial Nirvana