Siempre que vamos al supermercado nos encontramos con infinidad de ofertas y promociones que nos animan a la compra de ciertos productos. Y nosotros, pobres ilusos, creemos que al coger los alimentos con oferta, estamos ahorrando dinero. Algunas veces es así, pero otras…estamos cayendo en una trampa.

Un claro ejemplo son los carritos de la compra, que fueron inventados precisamente para que el consumidor aumentase el volumen de sus compras. Además, ¿te has fijado que la sección de panadería siempre está a la entrada de la tienda? ¡Pues no es casualidad! En este caso, nos conquistan por el sentido del olfato, que activa nuestras glándulas salivales y aumenta así la predisposición a comprar de forma compulsiva.  Por otro lado, seguro que alguna que más de una vez has recurrido a la típica promoción del “2 x 1”, pues bien, te recomiendo que mires siempre bien la fecha de caducidad porque aquí la trampa está en que suelen ser productos a punto de caducar los que eligen para esta oferta.

Y como éstos, infinidad de ejemplos diferentes. Todos los detalles están sumamente medidos para que el cliente compre: la música de ambiente, los productos estratégicamente colocados a la altura de los ojos…así que ya sabes, si realmente quieres ahorrar un dinerillo, abre bien los ojos, porque…¡no es oro todo lo que reluce!.

 

 

Redacción