El impacto de un meteorito, que dejó un gran cráter sobre la superficie lunar, podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de la Luna sean diferentes.

Científicos japoneses defienden que la gigantesca cuenca conocida como Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) y situada en la cara visible de la Luna podría ser, en realidad, el cráter dejado por el impacto de un meteorito en los primeros años de la existencia del satélite natural de la Tierra, hace probablemente más de 4.000 millones de años.

Este fenómeno sería el responsable de la creación de la cuenca, y explicaría por qué la superficie de la cara visible de la Tierra está formada en un 30 por ciento por rocas basálticas, apenas presentes en el lado oculto.

Los científicos descubrieron una elevada concentración de piroxenos en el lado visible de la Luna, concretamente en los alrededores de la cuenca Procellarum, de más de 3.000 kilómetros de diámetro, y en otras dos cuencas cercanas, Imbrium y Aitken.

La presencia de estos silicatos indica que el manto lunar se derritió y parte de sus materiales salieron a la superficie, algo que, según los expertos, encaja con las consecuencias del impacto de un meteorito de grandes dimensiones.

Redacción (Agencias)