Nadie es capaz de imitar, ni de lejos, el contoneo de caderas de Shakira. La artista ha demostrado en Rock in Rio que no hace falta recurrir a un espectáculo exacerbante para triunfar de nuevo.

Sin que le importara subirse al escenario en mitad de la fresca madrugada carioca y después de una estrella del rock como Lenny Kravitz, la colombiana sólo necesitó entonar su primer tema y comenzar a mover la pelvis para que su legión de seguidores, vencidos por las horas de fiesta, entrase en efervescencia.

“Esta noche soy toda de ustedes”, gritó al público la barranquillera para contagiarle de un espíritu rockero que combina a la perfección con la idiosincrasia del festival.

Con un concierto natural, alejado de artificios, Shakira, que abrió la noche con “Estoy aquí”, puso bailar a 100.000 almas entregadas que calentaron sus caderas con un repertorio de éxitos que le valió para mantener un año más el idilio que vive con el Rock in Rio tras su paso por la edición de Lisboa y Madrid.

Quizá para reconciliarse con la afición madridista, la cantante, convertida en musa del barcelonismo, escogió “Te dejo Madrid” para continuar un espectáculo en el que recurrió a sus clásicos del pasado en una noche en la que se echó de menos temas de “Sale el sol”, su último trabajo.

Redacción (Agencias)